Archivo para Noviembre 2010

Receta casera: Dulce de membrillo

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. 2 Kg de membrillo maduro

. Azúcar (el mismo peso que el puré de membrillo)

. 1 vaina de vainilla

Preparación:

Se pelan los membrillos y se cortan en trozos medianos, se retiran las pepitas y el corazón. Se pone un cazo con agua al fuego y cuando empiece a hervir, se añaden los trozos de fruta y las semillas envueltas en una gasa de algodón, para que actúe de espesante. Se dejan cocer entre 15 y 20 minutos hasta que estén blandos.

Se retiran las semillas, se escurre la fruta y se tritura con ayuda de una batidora hasta obtener un puré. Se pesa el puré y se añade la misma cantidad de azúcar, se mezcla todo, se añade la vainilla y se pone el cazo con la mezcla al fuego.

Se deja cocer a fuego lento durante 60 minutos aproximadamente. De vez en cuando se remueve la mezcla con una cuchara de madera para que no se formen grumos. Es aconsejable protegerse los brazos, porque a medida que el dulce se va espesando, suele salpicar.

Una vez terminada la cocción, se rellenan los moldes y se dejan enfriar. Para que se conserve largo tiempo, se cubre el molde con papel film.

El dulce de membrillo combina muy bien con el queso fresco y los frutos secos.

(Nota: Información recogida de las revistas “Cuerpo y mente” nº 223 y “La botica de la abuela” nº 17)

Frutas de otoño

A final de año, con la llegada de las primeras heladas, llegan a nuestra mesa alimentos muy nutritivos que, además de potenciar la salud, alegran nuestros sentidos con una gran variedad de colores, olores y sabores. Entre ellos destacamos las mandarinas, las uvas, las granadas, los caquis, las castañas, la calabaza y los membrillos.

La mayoría de estos frutos nos aportan abundantes nutrientes: vitamina C, B1, B6, potasio, fósforo, magnesio, hierro y betacarotenos, cuyo efecto antioxidante estimula el sistema inmunitario, mejoran la circulación y en mayor o menor medida, protegen a nuestros órganos y tejidos de enfermedades degenerativas.

Con los membrillos se elabora la clásica y energética carne o dulce de membrillo, además de jaleas y mermeladas para rellenar pasteles y tartas.

En crudo, el membrillo es recomendable para personas con diabetes, porque su contenido en glucosa y sacarosa es muy inferior al de otras frutas y se asimila mejor, aunque el membrillo raramente se consume al natural, porque su pulpa suele ser de sabor áspero.

Esta fruta contiene altas dosis de azúcares, minerales (fósforo y cobre) y vitaminas C y B.

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